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Nacional

Falta de insumos químicos limita a la mitad la operación de tenerías en León

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Se prevé que si la situación no mejora en los próximos días, se enfrentarán a un cierre total de operaciones en las tenerías.

La industria curtidora en León opera al borde del colapso. La escasez de sulfuro ha obligado a las tenerías a trabajar solo al 50 por ciento de su capacidad, y si la situación no mejora en los próximos días, se enfrentarán a un cierre total de operaciones.

Aunque el personal sigue recibiendo su salario de manera normal, las plantas han comenzado a implementar descansos adicionales debido a la falta de actividad. En muchos casos, los trabajadores se dedican a tareas de mantenimiento, como limpiar, pintar o reorganizar las instalaciones, en un intento por mantenerse ocupados sin materia prima para procesar.

Durante un recorrido, se constató que varias tenerías se encuentran detenidas. La razón: no pueden adquirir cuero en pelo, ya que sin el sulfuro, un insumo básico para iniciar el proceso de curtido, es imposible tratar la piel fresca. Pese a que la zona que se visitó es concurrida todos los días, donde se concentra un gran número de personas.

José Padilla, director operativo de Corporación Nacional Curtidora, explicó que la industria se encuentra atrapada en una situación sin salida que incluso el cuero fresco que llega de los rastros no puede ser recibido. En el caso de su planta, el personal aún está dando sus pagos al 100 por ciento, al igual que la operación. Sin embargo, en términos de impacto operativo, reconoció que la producción está detenida.

«Es muy relativo, es muy relativo. O sea, hay veces que procesamos, tenemos capacidad para procesar 800 a mil cueros diarios, pero hay veces que no podemos procesar nada, porque tenemos (…) cuando pasó lo mismo del cromo, también hubo una escasez de cromo y también se paró totalmente toda la industria, y ahorita con el sulfuro estamos igual, estamos muy parados», declaró el director.
Pedro Zurita, encargado de otra tenería local, afirmó que la afectación ya ha rebasado la mitad de su producción habitual. Detalló que han tenido que aplicar suspensiones temporales de forma frecuente y poniendo a sus compañeros a realizar actividades de mantenimiento.

«Pues mira, en esas dos semanas, obviamente se baja hasta, se afecta al personal, a toda la gente en regular, porque si no hay trabajo, pues el dueño también a veces toma decisiones, pues hay que descansar, o hay que hacer esto, o conseguimos algunas veces otras cosas que hacer, pero sí, sí, sí afecta bastante en ese aspecto», expresó.
Jorge Guzmán, otro responsable de planta, confirmó que la falta del insumo ha paralizado gran parte de su operación. En su caso, están buscando formas de mantener activos a los empleados.

«Ha pegado fuertemente la falta de ese material básico para el proceso y se está batallando para conseguir el producto (…) Arriba de 20 a 30 personas estamos viendo la manera de emplearnos haciendo otras cosas, mantenimiento X», concluyó.

Nacional

La sombra de Maru Campos sobre la fiscalización: su Auditor enfrenta investigaciones federales

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  • La mandataria sostiene la reelección de Héctor Acosta Félix mientras organismos federales analizan irregularidades en auditorías forenses.

La gobernadora Maru Campos ha respaldado de manera decidida la permanencia de Héctor Acosta Félix al frente de la Auditoría Superior del Estado, incluso cuando la FGR y la ASF revisan presuntas irregularidades en auditorías elaboradas durante su gestión. Esta postura ha generado críticas sobre el grado de influencia política que el Ejecutivo ejerce sobre el órgano fiscalizador.

La auditoría forense a la deuda estatal de 2019 se ha convertido en el eje de las investigaciones federales. Según analistas, el informe omitió documentos relevantes y se basó en interpretaciones sin sustento documental. Esta falta de rigurosidad ha encendido alarmas entre especialistas en fiscalización pública.

Además, se cuestiona que la auditoría estatal haya intervenido en la revisión de recursos federales, facultad exclusiva de la ASF. Esta posible invasión de competencias podría derivar en un conflicto jurídico mayor si se confirma que el procedimiento vulneró la Constitución.

Aun ante estos señalamientos, Campos ha insistido en defender la continuidad del auditor, lo que ha generado inquietud entre organizaciones civiles y sectores políticos. La insistencia en sostenerlo ha sido interpretada como un intento de preservar control sobre el órgano fiscalizador.

El avance de las investigaciones federales determinará el impacto real de estas irregularidades. Si se confirman, el gobierno estatal enfrentaría un cuestionamiento decisivo sobre su compromiso con la transparencia y el respeto al marco legal.

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Justicia

Abelardo “El Bayo” Valenzuela: el enemigo silencioso de la autonomía judicial

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El discurso anticorrupción de Abelardo Valenzuela: mucho ruido y ninguna justicia El fiscal anticorrupción de Chihuahua, Abelardo Valenzuela Holguín, se ha convertido en un personaje recurrente de los foros nacionales sobre transparencia. Habla de autonomía, de rendición de cuentas, de “cerrarle la puerta a la impunidad”. Pero en los hechos, su nombre representa todo lo contrario: una Fiscalía convertida en escaparate político, con convenios para la foto, investigaciones congeladas y una justicia que solo funciona cuando conviene al poder. Desde su llegada en 2022, su gestión ha sido cuestionada por la falta de resultados concretos y por presuntas afinidades partidistas. Su nombramiento, promovido por acuerdos entre grupos políticos, fue visto más como un pago de favores que como una apuesta por la independencia institucional. ¿Cómo puede un fiscal anticorrupción ser autónomo si depende de los mismos a quienes debería investigar? Convenios, discursos y cero resultados Cada aparición pública de Valenzuela es un acto de comunicación política cuidadosamente producido. Firma convenios, da conferencias, sonríe ante las cámaras. Pero detrás de esa fachada institucional no hay resultados visibles. No existen estadísticas transparentes, ni auditorías públicas, ni investigaciones de alto impacto resueltas. Los grandes casos de corrupción estatal —los desvíos millonarios del pasado reciente— siguen en la impunidad. Mientras tanto, el fiscal presume “avances” mediáticos, como si un tuit o una fotografía sustituyeran a una sentencia firme. En julio de 2025, durante la Cumbre Nacional de Fiscales Anticorrupción, Valenzuela se atrevió a decir que “en México ya no hay espacio para la impunidad”. La frase sonó bien en titulares. Pero en Chihuahua, la impunidad tiene oficina, horario y presupuesto… dentro de su propia fiscalía. El espejo roto de la transparencia Valenzuela ha hecho de la palabra transparencia un eslogan vacío. No existen portales de datos abiertos ni informes públicos detallados sobre las investigaciones en curso. Lo que sí hay es opacidad, discrecionalidad y silencio. Los ciudadanos no saben cuántos casos se investigan, cuántos se cierran o cuántos se archivan sin explicación. La fiscalía que debería rendir cuentas ni siquiera rinde las suyas propias. El problema no es que Abelardo Valenzuela hable de combatir la corrupción: el problema es que nadie le cree. Su discurso perdió legitimidad porque la realidad lo contradice todos los días. Cada palabra sobre autonomía suena falsa en una oficina donde la línea política decide a quién se persigue y a quién se protege. Abelardo Valenzuela “El Bayo” se presenta como el guardián de la honestidad, pero actúa como el fiscal que protege la corrupción. En su mandato, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se convirtió en una institución domesticada: dócil ante el poder, muda ante la verdad e incapaz de demostrar resultados. Mientras siga repitiendo las mismas frases vacías —autonomía, transparencia, rendición de cuentas— sin entregar justicia real, Valenzuela seguirá siendo el símbolo del fracaso institucional en Chihuahua. Un fiscal que habla de ética, pero opera en la penumbra.

El mismo fiscal que exige independencia a nivel nacional actúa en Chihuahua como operador político del poder que lo nombró.

El discurso anticorrupción de Abelardo Valenzuela: mucho ruido y ninguna justicia

El fiscal anticorrupción de Chihuahua, Abelardo Valenzuela Holguín, se ha convertido en un personaje recurrente de los foros nacionales sobre transparencia. Habla de autonomía, de rendición de cuentas, de “cerrarle la puerta a la impunidad”. Pero en los hechos, su nombre representa todo lo contrario: una Fiscalía convertida en escaparate político, con convenios para la foto, investigaciones congeladas y una justicia que solo funciona cuando conviene al poder.

Desde su llegada en 2022, su gestión ha sido cuestionada por la falta de resultados concretos y por presuntas afinidades partidistas. Su nombramiento, promovido por acuerdos entre grupos políticos, fue visto más como un pago de favores que como una apuesta por la independencia institucional. ¿Cómo puede un fiscal anticorrupción ser autónomo si depende de los mismos a quienes debería investigar?

Convenios, discursos y cero resultados

Cada aparición pública de Valenzuela es un acto de comunicación política cuidadosamente producido. Firma convenios, da conferencias, sonríe ante las cámaras. Pero detrás de esa fachada institucional no hay resultados visibles. No existen estadísticas transparentes, ni auditorías públicas, ni investigaciones de alto impacto resueltas.

Los grandes casos de corrupción estatal —los desvíos millonarios del pasado reciente— siguen en la impunidad. Mientras tanto, el fiscal presume “avances” mediáticos, como si un tuit o una fotografía sustituyeran a una sentencia firme.

En julio de 2025, durante la Cumbre Nacional de Fiscales Anticorrupción, Valenzuela se atrevió a decir que “en México ya no hay espacio para la impunidad”. La frase sonó bien en titulares. Pero en Chihuahua, la impunidad tiene oficina, horario y presupuesto… dentro de su propia fiscalía.

El espejo roto de la transparencia

Valenzuela ha hecho de la palabra transparencia un eslogan vacío. No existen portales de datos abiertos ni informes públicos detallados sobre las investigaciones en curso. Lo que sí hay es opacidad, discrecionalidad y silencio. Los ciudadanos no saben cuántos casos se investigan, cuántos se cierran o cuántos se archivan sin explicación. La fiscalía que debería rendir cuentas ni siquiera rinde las suyas propias.

El problema no es que Abelardo Valenzuela hable de combatir la corrupción: el problema es que nadie le cree. Su discurso perdió legitimidad porque la realidad lo contradice todos los días. Cada palabra sobre autonomía suena falsa en una oficina donde la línea política decide a quién se persigue y a quién se protege.

Abelardo Valenzuela “El Bayo” se presenta como el guardián de la honestidad, pero actúa como el fiscal que protege la corrupción. En su mandato, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se convirtió en una institución domesticada: dócil ante el poder, muda ante la verdad e incapaz de demostrar resultados.

Mientras siga repitiendo las mismas frases vacías —autonomía, transparencia, rendición de cuentas— sin entregar justicia real, Valenzuela seguirá siendo el símbolo del fracaso institucional en Chihuahua. Un fiscal que habla de ética, pero opera en la penumbra.

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Justicia

Arturo Zayún, símbolo del sindicalismo que paraliza al Monte de Piedad, según empleados

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Arturo Zayún, símbolo del sindicalismo que paraliza al Monte de Piedad, según empleados

Trabajadores acusan al dirigente de manipular la huelga para mantener sus privilegios al interior del sindicato.

El conflicto en el Nacional Monte de Piedad expone las viejas prácticas del sindicalismo corporativo mexicano en la figura del dirigente Arturo Zayún, quien se aferra a privilegios y mecanismos de control que durante décadas impidieron la competencia democrática y bloquearon la libertad sindical dentro de la institución.

Consultados sobre su postura respecto al conflicto laboral del Monte, trabajadores afiliados al Sindicato Independiente dijeron no estar de acuerdo con la huelga y rechazaron su apoyo al paro que los ha puesto en indefensión y dificultad económica por la terquedad de quien negocia con la estabilidad de la base laboral.

Cabe recordar que hasta hace pocos años, el sindicato tradicional y la administración funcionaban como una sola entidad, bajo un acuerdo tácito en el que la institución otorgaba todo lo que el gremio pedía a cambio de estabilidad. Ese esquema, caracterizado por la falta de transparencia, mantuvo el monopolio sindical y excluyó sistemáticamente a quienes intentaban organizarse de forma independiente, negándoles acceso a recursos, permisos y oportunidades laborales.

Fue hasta 2018 cuando la creación del Sindicato Independiente de Trabajadores del Nacional Monte de Piedad rompió con esa dinámica, aunque enfrentó represalias inmediatas. A los trabajadores afiliados al nuevo sindicato se les negaban vacantes, tiempo extra y derechos básicos. Esa discriminación derivó en un conflicto legal de seis años, que concluyó con el reconocimiento del Sindicato Independiente como organización minoritaria con plenos derechos laborales.

El sindicato tradicional también controlaba procesos internos clave, como la asignación de vacantes, operando bajo criterios de favoritismo y afinidad personal. Este tipo de prácticas ilegales y arbitrarias permitieron durante años colocar a personas cercanas a la dirigencia, consolidando una red de poder político al interior del Monte de Piedad, en detrimento del mérito, la capacidad y la profesionalización que exige una institución moderna.

La actual huelga no defiende los intereses reales de los trabajadores, sino los del liderazgo sindical. Muchos empleados han sido confundidos y manipulados con el discurso de que luchan por recuperar derechos perdidos, cuando en realidad el conflicto gira en torno a la intención del sindicato tradicional de retomar privilegios que ya no tienen cabida en el marco laboral vigente.

El movimiento ha derivado en un daño profundo: miles de trabajadores permanecen sin actividad, los usuarios carecen de acceso a los servicios de la institución y una entidad con vocación filantrópica se encuentra paralizada por las ambiciones personales de un liderazgo sindical que se resiste a perder el control.

Lejos de representar una causa justa, esta huelga refleja una lucha de poder que ignora el bienestar de los trabajadores y pone en riesgo la estabilidad de una de las instituciones más emblemáticas del país.

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