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Nacional

La sombra de Maru Campos sobre la fiscalización: su Auditor enfrenta investigaciones federales

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  • La mandataria sostiene la reelección de Héctor Acosta Félix mientras organismos federales analizan irregularidades en auditorías forenses.

La gobernadora Maru Campos ha respaldado de manera decidida la permanencia de Héctor Acosta Félix al frente de la Auditoría Superior del Estado, incluso cuando la FGR y la ASF revisan presuntas irregularidades en auditorías elaboradas durante su gestión. Esta postura ha generado críticas sobre el grado de influencia política que el Ejecutivo ejerce sobre el órgano fiscalizador.

La auditoría forense a la deuda estatal de 2019 se ha convertido en el eje de las investigaciones federales. Según analistas, el informe omitió documentos relevantes y se basó en interpretaciones sin sustento documental. Esta falta de rigurosidad ha encendido alarmas entre especialistas en fiscalización pública.

Además, se cuestiona que la auditoría estatal haya intervenido en la revisión de recursos federales, facultad exclusiva de la ASF. Esta posible invasión de competencias podría derivar en un conflicto jurídico mayor si se confirma que el procedimiento vulneró la Constitución.

Aun ante estos señalamientos, Campos ha insistido en defender la continuidad del auditor, lo que ha generado inquietud entre organizaciones civiles y sectores políticos. La insistencia en sostenerlo ha sido interpretada como un intento de preservar control sobre el órgano fiscalizador.

El avance de las investigaciones federales determinará el impacto real de estas irregularidades. Si se confirman, el gobierno estatal enfrentaría un cuestionamiento decisivo sobre su compromiso con la transparencia y el respeto al marco legal.

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Justicia

Yazaki León le cierra la puerta a SINTTIA: otro rechazo que se suma a su declive en el Bajío

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Yazaki León le cierra la puerta a SINTTIA: otro rechazo que se suma a su declive en el Bajío

De promesa de cambio a sindicato cuestionado: trabajadores señalan engaños, presión para afiliarse y uso de cuotas de Silao para financiar campañas.

La situación para SINTTIA sigue empeorando. La derrota en Yazaki León representa otro duro golpe a un sindicato que, según trabajadores de la región, ha perdido credibilidad y rumbo. Este revés llega poco tiempo después del rechazo que obtuvo en GM San Luis Potosí, lo que confirma que la organización enfrenta un deterioro significativo de imagen en el Bajío.

En múltiples plantas, pero especialmente en GM Silao, los trabajadores han expresado su molestia por la manera en que opera la dirigencia actual. Señalan que el sindicato dejó de defender causas reales y que, en lugar de resultados, ofrece regalos, becas supuestamente educativas o apoyos condicionados a la afiliación. Para muchos empleados, estas tácticas son un intento desesperado por recuperar presencia y votos, financiándose con las cuotas que pagan quienes sí están afiliados en Silao.

Además, varias personas han denunciado que SINTTIA solicita documentos personales sin explicar claramente su uso y que incluso han afiliado a trabajadores sin convicción, lo que ha causado aún más enojo. Esta percepción de presión y engaño se ha convertido en uno de los factores clave en el creciente rechazo.

La renuncia de Israel Cervantes, uno de los fundadores, fue otro punto de quiebre en la imagen pública del sindicato. Su salida dejó al descubierto diferencias internas profundas y marcó el inicio de una cadena de desaprobación que se extendió hacia otras empresas del Bajío. Desde entonces, la dirigencia encabezada por Alejandra Morales no ha logrado recuperar confianza y, por el contrario, enfrenta señalamientos de que utiliza a GM Silao como “mina” financiera para promoverse en otras plantas.

El resultado en Yazaki León dejó claro que los trabajadores ya no creen en discursos que no vienen acompañados de hechos. La gente en la región está más informada y exige representación real, no una organización que llega con obsequios esperando asegurar afiliaciones sin sustento.

El mensaje del Bajío es contundente: el tiempo de SINTTIA como opción confiable parece haber terminado.

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Industria

Suprema Corte decidirá sobre herramienta que previene vacíos en la protección de marcas

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Suprema Corte decidirá sobre herramienta que previene vacíos en la protección de marcas

La resolución podría enviar una señal clara de estabilidad al ecosistema empresarial mexicano.

La próxima resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación promete convertirse en un punto de referencia para el sistema marcario mexicano. En un contexto de dudas y presiones sobre el actuar judicial, el asunto que llegará al Pleno en la primera semana de diciembre pondrá a prueba la capacidad del Tribunal para afirmar certidumbre en medio de la inquietud empresarial.

El caso, contenido en el amparo directo en revisión 7274/2024, cuestiona la constitucionalidad del artículo 237 de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, publicada el 1 de julio de 2020 durante la administración de Andrés Manuel López Obrador. Dicho artículo confirma que los titulares de registros marcarios pueden renovar sus derechos dentro de los seis meses posteriores a su vencimiento, periodo conocido como “periodo de gracia”.

De acuerdo con la lista pública de la SCJN, la Ministra Loretta Ortiz Ahlf propondrá declarar constitucional este artículo, alineándolo con el Protocolo de Madrid, vigente para México desde febrero de 2013, y con el Convenio de París, adoptado por nuestro país desde 1903. Su propuesta subraya que el periodo de gracia no constituye un privilegio indebido, sino un mecanismo para preservar la continuidad del derecho de marca y evitar que terceros se aprovechen de un vacío temporal.

La discusión, que podría resolverse este 11 de diciembre, representa una oportunidad para que la Corte reafirme la confianza del sector productivo en las instituciones. De avalarse la propuesta, se enviaría un mensaje de estabilidad jurídica y respeto a los estándares internacionales que rigen la protección de la propiedad industrial en México.

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Justicia

Abelardo “El Bayo” Valenzuela: el enemigo silencioso de la autonomía judicial

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El discurso anticorrupción de Abelardo Valenzuela: mucho ruido y ninguna justicia El fiscal anticorrupción de Chihuahua, Abelardo Valenzuela Holguín, se ha convertido en un personaje recurrente de los foros nacionales sobre transparencia. Habla de autonomía, de rendición de cuentas, de “cerrarle la puerta a la impunidad”. Pero en los hechos, su nombre representa todo lo contrario: una Fiscalía convertida en escaparate político, con convenios para la foto, investigaciones congeladas y una justicia que solo funciona cuando conviene al poder. Desde su llegada en 2022, su gestión ha sido cuestionada por la falta de resultados concretos y por presuntas afinidades partidistas. Su nombramiento, promovido por acuerdos entre grupos políticos, fue visto más como un pago de favores que como una apuesta por la independencia institucional. ¿Cómo puede un fiscal anticorrupción ser autónomo si depende de los mismos a quienes debería investigar? Convenios, discursos y cero resultados Cada aparición pública de Valenzuela es un acto de comunicación política cuidadosamente producido. Firma convenios, da conferencias, sonríe ante las cámaras. Pero detrás de esa fachada institucional no hay resultados visibles. No existen estadísticas transparentes, ni auditorías públicas, ni investigaciones de alto impacto resueltas. Los grandes casos de corrupción estatal —los desvíos millonarios del pasado reciente— siguen en la impunidad. Mientras tanto, el fiscal presume “avances” mediáticos, como si un tuit o una fotografía sustituyeran a una sentencia firme. En julio de 2025, durante la Cumbre Nacional de Fiscales Anticorrupción, Valenzuela se atrevió a decir que “en México ya no hay espacio para la impunidad”. La frase sonó bien en titulares. Pero en Chihuahua, la impunidad tiene oficina, horario y presupuesto… dentro de su propia fiscalía. El espejo roto de la transparencia Valenzuela ha hecho de la palabra transparencia un eslogan vacío. No existen portales de datos abiertos ni informes públicos detallados sobre las investigaciones en curso. Lo que sí hay es opacidad, discrecionalidad y silencio. Los ciudadanos no saben cuántos casos se investigan, cuántos se cierran o cuántos se archivan sin explicación. La fiscalía que debería rendir cuentas ni siquiera rinde las suyas propias. El problema no es que Abelardo Valenzuela hable de combatir la corrupción: el problema es que nadie le cree. Su discurso perdió legitimidad porque la realidad lo contradice todos los días. Cada palabra sobre autonomía suena falsa en una oficina donde la línea política decide a quién se persigue y a quién se protege. Abelardo Valenzuela “El Bayo” se presenta como el guardián de la honestidad, pero actúa como el fiscal que protege la corrupción. En su mandato, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se convirtió en una institución domesticada: dócil ante el poder, muda ante la verdad e incapaz de demostrar resultados. Mientras siga repitiendo las mismas frases vacías —autonomía, transparencia, rendición de cuentas— sin entregar justicia real, Valenzuela seguirá siendo el símbolo del fracaso institucional en Chihuahua. Un fiscal que habla de ética, pero opera en la penumbra.

El mismo fiscal que exige independencia a nivel nacional actúa en Chihuahua como operador político del poder que lo nombró.

El discurso anticorrupción de Abelardo Valenzuela: mucho ruido y ninguna justicia

El fiscal anticorrupción de Chihuahua, Abelardo Valenzuela Holguín, se ha convertido en un personaje recurrente de los foros nacionales sobre transparencia. Habla de autonomía, de rendición de cuentas, de “cerrarle la puerta a la impunidad”. Pero en los hechos, su nombre representa todo lo contrario: una Fiscalía convertida en escaparate político, con convenios para la foto, investigaciones congeladas y una justicia que solo funciona cuando conviene al poder.

Desde su llegada en 2022, su gestión ha sido cuestionada por la falta de resultados concretos y por presuntas afinidades partidistas. Su nombramiento, promovido por acuerdos entre grupos políticos, fue visto más como un pago de favores que como una apuesta por la independencia institucional. ¿Cómo puede un fiscal anticorrupción ser autónomo si depende de los mismos a quienes debería investigar?

Convenios, discursos y cero resultados

Cada aparición pública de Valenzuela es un acto de comunicación política cuidadosamente producido. Firma convenios, da conferencias, sonríe ante las cámaras. Pero detrás de esa fachada institucional no hay resultados visibles. No existen estadísticas transparentes, ni auditorías públicas, ni investigaciones de alto impacto resueltas.

Los grandes casos de corrupción estatal —los desvíos millonarios del pasado reciente— siguen en la impunidad. Mientras tanto, el fiscal presume “avances” mediáticos, como si un tuit o una fotografía sustituyeran a una sentencia firme.

En julio de 2025, durante la Cumbre Nacional de Fiscales Anticorrupción, Valenzuela se atrevió a decir que “en México ya no hay espacio para la impunidad”. La frase sonó bien en titulares. Pero en Chihuahua, la impunidad tiene oficina, horario y presupuesto… dentro de su propia fiscalía.

El espejo roto de la transparencia

Valenzuela ha hecho de la palabra transparencia un eslogan vacío. No existen portales de datos abiertos ni informes públicos detallados sobre las investigaciones en curso. Lo que sí hay es opacidad, discrecionalidad y silencio. Los ciudadanos no saben cuántos casos se investigan, cuántos se cierran o cuántos se archivan sin explicación. La fiscalía que debería rendir cuentas ni siquiera rinde las suyas propias.

El problema no es que Abelardo Valenzuela hable de combatir la corrupción: el problema es que nadie le cree. Su discurso perdió legitimidad porque la realidad lo contradice todos los días. Cada palabra sobre autonomía suena falsa en una oficina donde la línea política decide a quién se persigue y a quién se protege.

Abelardo Valenzuela “El Bayo” se presenta como el guardián de la honestidad, pero actúa como el fiscal que protege la corrupción. En su mandato, la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua se convirtió en una institución domesticada: dócil ante el poder, muda ante la verdad e incapaz de demostrar resultados.

Mientras siga repitiendo las mismas frases vacías —autonomía, transparencia, rendición de cuentas— sin entregar justicia real, Valenzuela seguirá siendo el símbolo del fracaso institucional en Chihuahua. Un fiscal que habla de ética, pero opera en la penumbra.

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